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martes, 13 de septiembre de 2011

jueves, 25 de agosto de 2011

Niebla




Era tarde, un manto húmedo hacía que todo se viera distorsionado como detrás de un enorme tul; las luces de la calle y los semáforos parecían hechas de esponjas de color. Mientras no podía dejar de mover las piernas por el frío intentaba mirar a la lejanía, trataba de atravesar con la vista la espesura de la niebla, para ver si venía el colectivo; pero no había señales alguna, no había vehículo alguno.


No se escuchaba ningún ruido, ni cercano ni lejano, nada, solo silencio, ese mismo que precede a la muerte; y en esto me puse a pensar. Cuántas ánimas serán alcanzadas esta noche por la afilada guadaña, producto del frío. Cuántas personas no se enterarán que se están muriendo. Sentí lástima por mi mismo, yo estaba exponiéndome a esa temperatura por gusto, por placer; mientras podría estar en un lugar cálido y acogedor, cuántas veces no apreciamos lo que tenemos, cuántas veces no nos damos cuenta de las cosas, cuán egoísta somos en nuestro vivir.


La quietud se rompió con la sirena de alarma de bomberos, que irónico suele ser el mundo, este, el que habitamos. Mi mente imaginó una casilla o un conventillo incendiándose producto de un artefacto para dar calor, y la gente dirá "mirá como viven" "mirá lo que hacen para calentarse, no se dan cuenta que es peligroso", claro que se dan cuenta, pero quién no haría lo mismo para tener algo de calor. Volví a medir la ironía de esto, mientras unos mueren de frió otros mueren calcinados, y el mundo seguirá andando como si nada. No señores (grito en mi interior), no es que el cielo este cada vez más lejano, es que el infierno esta cada vez más cerca.


Me toco con las manos frías la humedad de mi cara, la tristeza me aborda, repudio al amor, cómo tener amor en este lugar, cómo sentir amor, cómo creer en el amor, cuándo el Dios de ustedes se olvido de los otros, por qué tener ese pensamiento simple y mágico de por algo será o el señor lo quiso así, ¿por qué no pueden vivir todos bien, juntos y en paz?El chofer maneja apurado, todos están apurados, ¿adonde van?, yo no sé adonde voy, mi viaje es incierto; desde dos asientos mas adelante se asoma como escalando la pared plástica, una niñita rubia que me mira, le saco la lengua, ella responde a mi burla y se ríe, me sonrió y ella se vuelve a esconder detrás del muro, se asoma brincando y se agarra del respaldo y se agacha y se para, tiro por lo bajo toda mi teoría del amor y siento que si se puede creer en el amor, hay que creer en el amor, la sonrisa de la nena me alimentó el alma, me pesan los parpados y siento que me dormito. Despierto al día siguiente, me levanto, me lavo la cara salgo al trabajo, hay un sol que amenaza con fuerza y pesadez, efectivamente el mundo sigue andando y nada cambió y nada cambié.


Llega el colectivo y subo, mi gorra esta mojada, pero mi cabeza no. Un peso le digo al chofer, uno veinticinco me dice con un tono de pocos amigos, uno veinticinco entonces, perdón; me siento en el fondo, con todo mi negativismo a cuesta, con un odio hacia el ser que ya nunca mas será humano (me digo), miro alrededor: algunos pobres diablos recostados contra la ventanilla durmiendo, seguramente no saben así como no lo sé yo cuántos morirán hoy, cuántos entierros se celebrarán en la fresca ciudad.

martes, 16 de agosto de 2011

El Juego

texto escrito el 11-04-2007

Voy a empezar este texto citando lo que el diccionario de la real academia española define por juego.

Juego: Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde.

Jugamos desde que llegamos acá, primero con nuestros pies y manos; la finalidad es agarrarlos, como no controlamos sus movimientos nos parece grandioso alcanzarlos. Después comenzamos a hacer magia: hacemos desaparecer y aparecer a las personas con un abrir y cerrar de ojos y eso nos divierte mucho, comenzamos a balbucear para volver locos a los adultos que suponen palabras y suponen que no entendemos.

Yo de niño jugaba a muchas cosas: la mancha y gritaba “tocado”, a la escondida “piedra libre para todos los compa”, me gustaba más contar que salvar al resto, era mas pasivo; el poli ladrón en el patio del colegio siempre reprimidos por las autoridades superiores, por correr; al quemado como dolía la pulpo marrón; a las bolitas “como costaba esa lechera”; al fútbol en la calle con piedras como arco, nos puteaban los vecinos al mancharle las paredes, también cruzábamos hilos plástico de árbol a árbol y la cancha de fútbol pasaba a ser de tenis. Siempre me gustaron mas los juego colectivos que los individuales, me gustaba estar con mucha gente. Las escondidas comenzaron a ser de noche, se hacían más interesantes. Cuando comencé a tener mas contacto con la tecnología hacíamos campeonatos de fútbol en la Commodore 64. Ya entrado en la adolescencia nos juntábamos a jugar a las cartas, estanciero, teg y demás juegos de mesa y a tomar ron, ginebra o lo que hubiese.

Seguí creciendo y hoy comprendo muchas cosas, en los juegos importaba ganar (sobre todo) o perder, pero empatar no interesaba; ya que eso era como no haber jugado. Con el tiempo acuesta también me doy cuenta que con los juegos aprendimos muchas cosas: a respetar reglas, por ejemplo, no vale tocar la pelota con la mano o el pie, a compartir barro y lastimaduras, a ser compañeros, también aprendimos a respetar al otro que no quería jugar a una cosa y nos poníamos de acuerdo entre todos.

Los juegos con el tiempo fueron cambiando y muchas veces eran solitarios y mentales caminar por el cordón si caer en las fauces de los cocodrilos imaginarios, la cama como barco y pisar la baldosa roja que era la tabla que nos salvaría del naufragio, saltar de la tapia a un montículo de arena, y siempre algo se ganaba o se perdía, siempre poníamos algún premio o castigo como cuando jugamos a mirar a esa mina en el colectivo y el juego consiste en que nos mire para bajar la mirada y volver a repetir el paso anterior el premio es el enamoramiento, si mira lo ganamos si no lo hace en esos diez segundos establecidos perdemos.

Ya de adulto seguimos jugando, jugamos a ser médico a ser arquitecto como cuando de chico jugábamos a ser cantante, y nos ponemos como premio un titulo, una prosperidad; jugamos a ser un buen padre y el premio es tener hijos que nos amen y a su vez nietos; jugamos a tantas cosas, ya no está la inocencia de la infancia, ahora jugamos a trabajar para cobrar un sueldo real y poder jugar a comer, hay gente que juega ese sueldo en juegos de azar.

Ahora estoy jugando a ser escritor y mientras termino esta pequeña reflexión sobre el juego siento que la vida en sí misma es el juego y que se compone de pequeños juegos; y así como un día empieza, como todo juego termina, no sabemos cuando, no sabemos si ganaremos o perderemos, de lo que sí podemos estar seguro es que no empataremos porque empatar es como no jugar. Y me pregunto cómo se sentirán los pequeños hombres grises que no juegan o que como el diccionario, creen que solo es una actividad recreativa, claro no van a ganar ni perder nada, pero pobrecitos no se dan cuenta que están muertos que viven empatados.

Gastón Pigliapochi
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lunes, 15 de agosto de 2011

Programa de radio

Amigos/as, comparto un programa de radio, en el que se leyó un cuento mio, así que nobleza obliga acá esta el programa, que por cierto está muy bueno. Muchas gracias Patricia y a Perras Negras.

Esta es la dirección del blog del programa: http://perrasnegrasradio.blogspot.com/

sábado, 16 de julio de 2011

Normal

Se puso su ropa y salió a la calle, era un día más como cualquier otro; primavera soleada. Fue en dirección a la estación del subte de la línea B; llegaría al banco un poco más tarde que de costumbre. El calor y la humedad que despide esa gran boca con escaleras como dientes, le hacen transpirar el cuello. Saca su tarjeta, la pasa por el molinete, desciende un poco más a los infiernos, se sienta y espera, cruzado de piernas, en el anden.
Al detenerse el coche rojo, pintado un poco con aerosol, él se levanta e ingresa, toma asiento en un pequeño lugar que hay entre dos personas de grandes cuerpos.
En estación Pueyrredón sube mucha gente, más que en otras ocasiones, se le paran enfrente una pareja, él casi tiene el miembro del hombre en su boca, se toca el cuello como buscan hacer lugar entre este y la camisa. Comienza un desfile de vendedores, uno detrás de otros. Se acomoda el pantalón del traje, tan alineado, tan marcado que hace juego con el saco entallado, fino, que es acorde con su barba refinadamente cortada, con su pelo corto y engominado, todo el aspecto de un tipo normal.
Compra un paquete de pastillas (nadie sabe si lo hace por gusto o lástima por el que vende) de mentol, compra pañuelos descartables; cinta métrica y la pelotita con luces de colores, llega el momento de las tijeras de marca mundial, los cuchillos chinos que cortan cualquier cosa, todo pasa, pasa de todo.
En el noticiero matutino, algunos testigos aseguran que la masacre comenzó alrededor de las 9 y 20 de la mañana, que nadie pudo hacer nada, que los ojos desorbitados del atacante eran demoníacos. El cuerpo o lo que quedaba de él estaba en partes en las vías, en un pedazo de tela azul con líneas celeste claro colgaba un plástico con una foto y un nombre junto a un coagulo espeso de sangre, se podía leer Jo... y un apellido que comenzaba Ma... debajo el titulo prestigioso de Gerente General.

Gastón Pigliapochi
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.Joan Manuel Serrat "Si la muerte pisa mi huerto":



martes, 5 de julio de 2011

Ideas sueltas (actualizadas)

No intentes correr, eres paralítico. No intentes mirar, eres ciego. No intentes amar, eres milico.

El celular para el hombre es como la cadena para el perro.

Si hay inteligencia militar, ¿hay ateos religiosos?

Lamento herir sus sentimientos, pero, Papa Noel, Los Reyes Magos y el humanismo son simples inventos.

Soy creyente por sociabilidad y ateo por convicción.

Saber más, es conocer menos.

Si el buen tiempo nos acompaña, nunca envejeceremos

Sabemos del bien pero aprendemos del mal

Las revoluciones no se hacen con textos y palabras, lamentablemente las balas siempre son mas fuertes que la pluma.

Siempre es bueno caerse al menos una vez en la vida.

El amor es el verdadero opio de los pueblos.

Las musas inspiradoras son tan putas, que a la primera de cambio se van con cualquiera.

Sombrío pasaje hacia otra vida, sin recuerdos, sin memoria.

Toda verdad oculta una mentira.

Vivir hace que morir valga la pena.

La muerte es lo único realmente socialista

Para entender nuestra vida, primero debemos entender la muerte

Lo inexplicable tiene de mágico ser inexplicable


Gastón Pigliapochi
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La gran Violeta Parra Maldigo del alto cielo:

martes, 21 de junio de 2011

Letras en una servilleta

texto escrito el 05/03/2008:

Abrazos profundos
con el alma expuesta.
Besos enormes
con sabores a fresas.

Miradas que se pierden
en el mismo futuro,
proyectando la vida,
en la eternidad como plazo.

Lluvia, bocinas y protestas;
se detiene el tiempo,
cuando estoy a tu lado.
Se calma mi ansiedad
y no existe el pasado.




Texto y foto:
Gastón Piglia
pochi
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jueves, 9 de junio de 2011

Medias tintas

Yo alguna vez creí que había que estar fuera de la mediocridad, te juro que fue así.
En el secundario fui un muy buen alumno, no sé por qué tuve siempre facilidad, no estudiaba, pero mi promedio fue bueno y para colmo escribía horrible, tenía una letra (bah tengo) desastrosa; sin embargo luego cuando comencé la facultad de ingeniería en sistemas, no me adapté abandoné al año, la retomé y la volví a abandonar; años despues empecé un curso terciario al que abandoné luego de aprobar todas la materias de primer año, pasaron más años y comencé a estudiar sonido en otra facultad, la cual como imaginás la dejé luego de cursar un año y firmar dos materias; no me llevo con la universidad con ese universo, con la autoridad, con lo esquemático, con el tiempo para un titulo, soy ansioso. Entonces no volví a cursar nada, me sentí libre, fuera de todo sistema mediocre, hoy me doy cuenta que es importante un titulo; medias tintas.
Fuí de ideas trotskistas-marxistas, desde muy joven, con el tiempo me dí cuenta que el obrero que esperaba que hiciese una revolución hoy comía un plato caliente y consumía productos, era imposible esa idea de invertir las estructuras de poder. Quedé siendo ni comunista y obviamente menos burgués, medias tintas.
Escribo desde hace años, me dije bueno mierda esto hace especial a una persona, escribo no soy tan mediocre, no gané un puto concurso literario, me leen seguidores que admiro como escriben y siento que me siguen por compasión; no viví como imaginé entre bares, tertulias, vinos, músicos y amigos. Ni bohemio ni dandi, medias tintas.
Tengo un trabajo que me encanta hacer, aunque con el tiempo la tecnología me parezca una herramienta de atomización humana, para convertir en islas a las personas; hoy por hoy no hay mucho trabajo y no hay mucha plata. Osea un trabajo que me gusta y da placer y poca plata. Medias tintas.
Estudié guitarra, tuve un par de bandas, nunca llegué a tocar muy bien. Medias tintas.
Juego al futbol, en el arco es donde mejor ando, pero me gusta jugar arriba. Medias tintas.
Estuve casado, y me separé, y alguna vez pensé en un fracaso; pero luego sostuve la vida nace para fracaso, morir.Hoy en pareja recuperé la Fe en el amor. La felicidad y la tristeza, ambas me gustan; como siempre medias tintas.
Por estas medias tintas, verás, creo que estoy dentro de un mediocre más.

Gastón Pigliapochi
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El gran Alfredo Zitarrosa interpretando Tinta Roja:

domingo, 29 de mayo de 2011

recuerdos nada más.

El día que no llega,
la luna con sus penas.
Nace el niño
muere el mundo,
muere el niño
nace el amor,
Entre gallos y madrugadas,
botas que pisan la primavera.
Es un recuerdo nada más
nada más.
Es tu mirada que ya no está
y que se va.
El barrio ya no es el mismo,
ya no hay moras, ni ciruelos,
todo es gris y sin menta
en el aliento.
Una vuelta en bicicleta,
y todo aparece como ayer.
Pero no es igual, hay vacío al andar,
hay una historia inconclusa,
hay una vida que no será.

Gastón Pigliapochi
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En Este Barrio (santiago feliú):


viernes, 20 de mayo de 2011

El ruso

¿Ves ese que está sentado ahí en el cordón de la vereda?; sí ese, el de camisa hippie con flores rojas y azules, es el Rusito, miralo que bonito parece con esos rulos, su barba y sus ojos azules, es como un querubín, sin embargo no es lo que aparenta.
El Ruso es un ser miserable, mezquino, no tiene amigos o mejor dicho solo tiene uno, pongamosle Perez para que nadie se sienta ofendido (tal vez los Perez). Se conocen de la niñez, de cuando el Ruso no era lo que es hoy, un despojo humano (lo llamaría yo), ser amigo de él es una cuestión compleja, la amistad tiene un solo sentido, o uno lo llama y va y está ahí o simplemente no se ven, no se retroalimenta.
A qué se dedica este ser (lo de humano dijimos que lo dejamos de lado), vende falopa. ¿Donde vive?, en un caserón de tejas, como en el tango. Ahora uno supondría que el tipo es un inepto, poco inteligente, todo lo contrario. Es sumamente inteligente, entonces ¿por qué vende drogas? él mismo respondería ¿por qué no?. El Rusito toma merca desde hace más de diez años, vendiendola encontró la forma de consumir buena calidad y cortar o rebajar lo que no toma y ganar unos mangos.
Ahora miralo bien, que cara de santo, algunos dicen que consume y es un sorete de persona porque tuvo una niñez chota, pero el tipo tuvo la mejor educación, mucha guita, eso si los padres mucha bola no le daban, se la pasaban de reunión en reunión de trabajo o simple sociales, acá algunos personajes dirían la plata no da la felicidad, o la culpa es de los padres, ¿ves?; yo les diría, que ese verso que el pobre está mejor porque no tiene plata o el rico porque la tiene, me tiene las bolas por el piso, al igual que la culpa es de los padres, ay Freud, si te hubieses dedicado a otra cosa, la culpa (si es que existe) es de uno mismo, ser un miserable es merito propio muchas veces. Perez conoce bien su historia, por eso lo banca, pero últimamente el Ruso se manda muchas cagadas.
Mira como mueve las piernas nerviosas, anduvo internado alguna vez por delirios místicos, en la clínica conseguía cualquier sustancia con menos dificultad que afuera.

- Che, Jesus se apareció y habló conmigo -le dijo por telefono a Perez, una tarde.
- Ruso, dejá de tomar haceme caso, mira tengo que presentar un trabajo mañana, no te puedo dar mucha bola - el tono cariñoso, no le bastaba al otro.
- Te juro, que no estoy drogado y que se apareció sentado en mi cama esta mañana.
- A ver y ¿qué carajo te dijo?
- Que lo que hacía no estaba mal, que me quedara tranquilo. Que mi idea era correcta, todos vivimos en pecado y luego nos limpiaremos en la otra vida.
- Necesitas ayuda negro, vamos a verlo al Doctor.

El doctor era el psiquiatra que lo trataba al ruso, cuando este se dejaba tratar. ¿Qué cual era la idea del Rusito? simple: se puede hacer cualquier pecado, total esta vida no es la real, el Dios, ese tan lindo Dios que tienen los hombres, concede la entrada a todo aquel que se arrepienta de todos esos pecados, entonces el tipo, el querubín de ojos azules, es una mierda de persona, xenofobico, homofobico, misogino. cada cosa tiene una explicación, o almenos los vecinos que son filosofos y psicologos sin matriculas tienen sus explicaciones:
Algunos dicen que odia a las mujeres, porque en realidad odia a su madre (Sigmund acá volvés de nuevo), otros dicen que es maricón y no lo asume por eso es homofobico y misogino; para la xenofobia es claramente social y cultural, se cree superior, dice que no consume paco, porque es una droga de pobres de villeros, su padre era un tipo de la derecha. Ahora como Perez lo aguantaba, es una intriga, según él es un buen pibe, que no encuentra su lugar, a veces ni él se lo creía esto último.
La máxima expresión de su locura, la del Rusito digo, fue la del 24 de Febrero, lo llamó muy nervioso a su amigo.

- Tengo uno atrapado en casa.
- Loco, son las dos de la mañana, ¿qué mierda pasa?
- Venián investigandome desde hace rato, me quieren llevar pero no pudieron.
Del otro lado del tubo, Perez se restregaba los ojos y se agarraba la cabeza.
- A ver, explicate bien y despacio que estoy medio dormido todavía.
- Vení para casa, no se que hacer.
- ¿Vos querés que vaya para tu casa a las dos de la matina?
- Por favor.

Perez cortó el teléfono y salió para su casa, lo notó muy enloquecido más que otras veces. Tres menos diez, se encontraba tocándole el timbre.
- Gracias por venir loco, es bueno poder contar con vos siempre - Le dijo mientras abría la puerta de rejas verdes del parque, temblaba como una hoja.
- Tranquilizate y contame qué pasa
- El año pasado también vinieron, siempre es para febrero. Los escucho todos los días en la vereda, murmuran, porque no hablan no les entiendo. Llegan el primero de febrero y el veinticuatro, como hoy es el último día que están. Yo se que me quieren llevar, no los pude contar nunca, porque siempre tuve miedo de salir, pero esta vez me cansé.
- ¿Cuánto tomaste?
- Tomé un poco no te voy a mentir, unos cuantos gramos, pero no estoy loco entrá.

Al entrar en la casa, Perez se dió cuenta que algo estaba muy mal, las ventanas estaban tapadas con maderas y del cuarto de pecados, asi llamaba el Ruso al cuarto donde guardaba la falopa, se escucho un ruido en la puerta del lado de adentro.

- Ruso ¿qué pasa? ¿qué es el ruido ese?
- Te dije boludo, que tengo a uno en el cuarto.
- Un qué
- Un marciano

El Ruso entreabre la puerta del cuarto, con un pie traba desde afuera para que no la pueda empujar desde adentro, mete un palo que tiene y lo sacude, le pega.
- Ay - escucha Perez asombrado, anonadado.
- Ay, nuele - se escucha gritar, con voz medio gangosa.
- Ruso pará, pará de pegarle.
- ¿Viste? te quiere confundir, habla mal
- Ruso la puta que te parió, abrí la puerta de ahí - el Ruso se niega, Perez lo empuja y abre la puerta.

Lo que había dentro demostró que el Rusito estaba loco. Un chico retrasado mental se atajaba por si venían más golpes, Perez lo calma, lo levanta.

-Ruso la reputa madre que te parió, este pibe no es un marciano , es un pibe con sindrome de down.
-Es un marciano, y no es el único.
- Traeme un algodón o un trapo y alcohol, mira como le dejaste la cabeza.
- ¿Cómo te llamas?
- Marcelito
- Marcelito, no sé como pedirte perdón.
- Está bien, no llores. - Y le muestra a Perez unos papeles con los nombres de los padres y en ellos encuentra un carnet de una colonia. Perez ahí entiende todo.
El ruso trae las cosas, y le dice no te confiés.
Se dan cuenta, el Ruso un ser horrendo, atacó a este pibe que lo único que dá es amor. Al relacionar las cosas, y explicarselas al Ruso, este entendió, que lo que pasaba era que hay una colonía para chicos especiales a dos cuadras de la casa, pero como él vive en una nuve de pedos y no se enteraba de nada, el lo que escuchaba era cuando los chicos pasaban por la puerta y por eso solo era en febrero.
Perez se encargo al día siguiente de llevar a Marcelo hasta su casa, los padres estaban preocupadísimos y supieron entender a Perez, pero igual iban a denunciar al Ruso. Esa misma tarde al ruso lo atropelló un colectivo, no hubo paraíso ni siquiera velorio, los miserables son miserables más allá de la plata, de las drogas y adicciones que se tengan y mueren y terminan como miserables.

Gastón Pigliapochi
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El loco de la calesita (Juan Carlos Baglietto);